A través de la ventana de mi despacho, he visto como la explosión de la burbuja inmobiliaria, se ha llevado como un tsunami el sueño de nuevos ricos en el que estábamos todos inmersos.
Por eso quiero escribir mis vivencias y lo que observo desde una oficina bancaria, en pleno epicentro de la crisis, para que cuando me falle algún día la memoria no se me olvide a lo que nos conduce la avaricia humana.
Últimamente mi despacho es más una consulta psiquiátrica que una oficina financiera, escuchando a mis clientes sus penurias económicas. Hay ocasiones que me siento como el médico que quiere cortar una hemorragia por herida de bala, con un par de tiritas y sin anestesia. En otras, intento ser tan digno como la orquesta del Titanic, que vé como el barco se hunde y no para de tocar para tranquilizar a mis compañeros de barco y no dejarlos arrastrar por el pesimismo.
Con todo esto no quiero convertir mi blog en un "cuenta penas", si no ver el lado positivo de esta crisis.
Creo que de esta crisis, se pueden sacar cosas positivas, para intentar ser mejores personas, ser más solidarios y potenciar otros valores más humanos y más igualitarios, a pesar de que los que originaron la crisis, nos quieren pasar factura a los de siempre, a la clase trabajadora y ellos salirse de rositas.
Igual a alguien que lea mi blog, le dé risa que esto lo diga un director de oficina, pero me siento un trabajador más, aunque bien cualificado, pero tengo la misma presión por objetivos que cualquier otra persona y también veo como tengo los mismos jefes que llevaron a mi empresa a los problemas que tiene hoy. También veo como ellos me quieren congelar y bajar mi salario mientras que ellos se suben sus megasueldos en porcentajes de dos cifras que ni yo he tenido en épocas de bonanza.
En fin, espero que este blog sea crítico con lo que veo, pero que también vea luces y brotes verdes que nos hagan salir de esta crisis con mayor fuerza y siendo mejores personas.
Saludos y gracias por leerme.
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