Hoy he copiado el título de un blog al que sigo diariamente de mi ya amigo Paco Elvira, puesto que lo sigo desde hace ya más de un año y que es como un oasis para desconectar un poco del estres diario que esta asfixiante crisis que no cesa, oprime mis pensamientos.
Ya pasó el 12.12.12, un número mágico y tal vez irrepetible. Creo que esa fecha no se me olvidará fácilmente, puesto que fué cuando leí la noticia de que el Estado entraba en el capital de mi empresa, fruto de la fusión de varias cajas de ahorros, con un porcentaje que prácticamente la controla o nacionaliza.
Jamás en mi vida, cuando entré a trabajar en una pequeña caja local, imaginé que un escenario como este pudiera pasar y siempre creí que me jubilaría en mi empresa, sin pensar en la posibilidad, que me pudieran despedir.
Hoy la realidad es bien distinta. La crisis, fruto de una burbuja inmobiliaria alimentada por la avaricia, el dinero fácil y el creernos nuevos ricos, se ha llevado en pocos años, todo lo que como sociedad del bienestar habíamos avanzado en los años "gloriosos" de la economía española. Hoy han desaparecido la mayor parte de las cajas de ahorros que conocía cuando empecé a trabajar en el sector financiero. Las que quedan se han reconvertido en bancos o se arrastran como pueden para intentar sacar cabeza y no ser devoradas. Los bancos, con un apetito insaciable, están deseando pisar la cabeza de los cadáveres que va dejando la crisis y hacerse con todo el negocio.
A un lado y otro, van quedando los cadáveres, el despido de muchos trabajadores. Se ha pasado de jubilaciones doradas, a despidos de 20 días por año trabajado, como consecuencia de un partido de derechas que gobierna y que poco respeta a la clase trabajadora, que rescata bancos, pero se olvida de las personas.
Por otro lado la presión es enorme, los clientes están sufriendo mucho por la crisis y ves situaciones desesperadas cada día y un horizonte cada día más negro.
Ayer un informe de Intermon Oxfam dice que hay 12 millones de españoles por debajo del umbral de pobreza y que en diez años si las políticas de recortes continuan se podría llegar fácilmente a 18 millones de pobres.
Ahora no pienso en mi trabajo, pienso en el futuro de mis hijas de cinco y diez años, en lo que les depara. A veces siento que me arrastra la corriente del pesimismo colectivo, ese miedo que nos bloquea tanto individualmente como sociedad y que nos impide movilizarnos de forma más contundente a esta demolición de nuestro estado del bienestar, que dicho sea de paso está a muchos años luz, del resto de paises del norte de Europa, pero que la derecha que gobierna, está aniquilándolo con paso firme a golpe de decreto ley y de la mayoría absoluta que tiene.
Creo que es el momento de decir Stop a estas políticas, en la calle, que es lo único que nos queda y empezar a crear un clima de pensamiento y de deseo de cambio por otras políticas más sociales.
Creo que se pueden hacer más cosas que recortar y recortar. Esto sólo nos está conduciendo a alcanzar los 6 millones de parados dentro de poco. Hay que luchar por evitar este agrandamiento de la brecha entre ricos, cada vez más ricos en España y los más desfavorecidos, cada vez más pobres y la destrucción de la clase media en España que se va a reducir a cenizas a este paso.
Para este año que termina y con unos malos augurios para el 2.013, sólo pido un deseo, un aumento de la ESPERANZA y un cambio de actitud de todos nosotros para cambiar esta inercia. Que todo el pesimismo que nos embriaga y que nos paraliza, caiga de nuestra mente como hojas secas en otoño y que florezca la esperanza y la ilusión por conseguir transformar esta situación en mayor prosperidad para todos y que broten como yemas nuevas, lo mejores adjetivos del ser humano, como la solidaridad, el amor, la igualdad y la libertad.
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